Yo
asesiné a un hombre en Buenos Aires. Le apreté la garganta con mis propias dos
manos hasta que toda la vida le salió por la comisura de los labios. Después se
lo conté todo a mi novia. Supongo que porque necesitaba contárselo a alguien,
decirlo en voz alta. Desaparecí sin esperar a ver su reacción. Simplemente me
fui. Caminé por las calles, visite La Boca, tomé un café en Once donde compré
un ramo de rosas sólo para después tirarlo en las vías abandonadas de un tren
abandonado.
Mi novia es rubia y tiene pelo corto. No sé si llamarla
mi novia de hecho, pero por alguna razón, ella termina encajando perfectamente
en el perfil del sospechoso. Extraña razón que no entiendo en absoluto.
Entonces ahora me mira a los ojos en la estación de policía, donde la tienen
retenida, como diciendo “lo sé. Y vos sabes que yo lo sé” y creo que quiere que
confiese. Es una posibilidad. La idea me aterra.
Hay otras sospechosas. Todas son parecidas a mi novia, si
es que sigue siendo mi novia. Rubias con pelo corto. Lindas tetas. Pero eso varía
de sospechosa en sospechosa. Pienso que capaz que terminan eligiendo a otra y
no hay necesidad de que nadie más sepa la verdad. Si eligen a mi novia, bueno,
en ese caso voy a esperar hasta el último momento en la corte y si la
encuentran culpable confieso. Pero no creo que sea necesario hacer nada
todavía. Podemos salir los dos de esta. Siempre puedo volver a Montevideo y
desentenderme del asunto completamente. Siempre puedo también declarar
demencia, decir “Su señoría, que persona con dos dedos de frente se iría a
Montevideo y dejaría a su novia como sospechosa de un asesinato que no cometió”
o declararla demente a ella y decir que amenazó con matarme si llegaba a decir
algo a las autoridades. Matarme con un cuchillo Tramontina.
Despierto
en Montevideo sin saber nada más del asunto. Mi novia tiene pelo castaño y un
lindo culo que está helado cuando lo presiono contra mí. No aguanto mucho
tiempo antes de querer coger y olvidarme de todo el asunto del asesinato del
hombre de Buenos Aires, pero mi novia está dormida y seca allá abajo así que
decido ir al baño, lavarme la cara y hacer un par de cafés. Me siento en la
cama a mirar como duerme y como respira. Lo hago por tanto tiempo que me tomo
los dos cafés antes de que ella despierte. Cuando por fin despierta no le
cuento nada de lo que pasó. Sólo agarro ese lindo culo helado que tiene y lo
presiono fuerte contra mí.
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